El sol es bueno y malo para la piel.

Cada vez estamos más concienciados sobre los efectos nocivos del sol en nuestra piel y por tanto, el uso de cremas con factor de protección está cada vez más extendido. Pero  un mismo factor de protección solar no protege por igual a todas las ‘pieles’.

Una piel expuesta al sol que tarda en enrojecer 10 minutos, con protección FPS15 tardará 150 (FPS15 x 10 min), y una piel que tarde 5 minutos, con esa misma protección tardará la mitad, 75 minutos (FPS15 x 5 min).

La relación entre la radiación solar y el cáncer de piel es incontestable y por ello, cada vez más personas utilizan cremas con factor de protección solar no sólo en verano sino todo el año. Este es el caso de muchas personas cuya piel es especialmente blanca. Ciertamente se trata de un hábito preventivo saludable para la piel pero…hay matices que conviene aclararUna crema de protección protegerá nuestra piel, ya que evita que la radiación UVA penetre en la misma, sin embargo este mismo efecto puede hacer que nuestro cuerpo fabrique menos vitamina D y por tanto que nuestra absorción del calcio dietético sea menor. En último término esto supondría una merma de la salud ósea que, en el caso de mujeres, será más patente debido a los cambios hormonales propios del climaterio donde la bajada de estrógenos (hormona femenina) propicia por sí misma una pérdida de masa ósea…

Pero ¿por qué ocurre esto? He aquí la explicación : al ‘chocar’ los rayos UV del sol sobre la piel, el colesterol que hay bajo la misma se transforma en una serie de sustancias a nivel de hígado y riñón que en último término se convierten en vitamina D, que será quien finalmente absorba a nivel intestinal el calcio de la dieta (por eso la vitamina D es conocida como la ‘vitamina del sol’!!). Un sellado total y continuo de nuestra piel con cremas protectoras solares podría llegar a disminuir la capacidad de transformación del colesterol situado bajo la piel en vitamina D, mermando con ello en parte la robustez de nuestros huesos…Para prevenir este problema las soluciones posibles serían: i) garantizar un suministro adecuado de vitamina D a través de nuestra dieta (ej. sardina, atún, caballa, salmón, huevos, ciertos alimentos fortificados como leches o cereales); ii) para procurar exponer al sol, con cierta regularidad, al menos partes de nuestro cuerpo (ej. cara y manos) durante un tiempo semanalmente (1h-2horas); iii) tomar un suplemento nutricional a base de vitamina D (400-800 UI/día) a parte de lo aportado por la dieta.

SOL Y VERANO…¡ten una crema protectora a mano!

Proteccion solarEn esta época veraniega, tanto si estamos en la playa, piscina o monte, nunca debemos menospreciar el gran poder del rey sol!. A menudo asociamos el estar ‘morenos’ con un estado mayor de bienestar y salud, convirtiéndose en un ‘objeto del deseo’… sin embargo, esta ‘percepción’ dista de ser del todo saludable…

De entre los diversos tipos de células que habitan en nuestra piel, hay unas llamadas melanocitos que producen un pigmento marrón llamado melanina, destinado a proteger el material genético (ADN) de las células de la piel del daño de los rayos UVA y UVB del sol. Las personas de piel blanca apenas producen melanina y en cambio las de tez morena producen más…por tanto, aunque las primeras son más sensibles al daño de los rayos solares que las segundas, todos los tipos de piel han de tomar medidas destinadas a protegerse del daño de los rayos solares (cremas con factor de protección de 30 o más…nunca menos).

Una protección insuficiente está detrás de los cada vez más numerosos cánceres de piel, no sólo en adultos sino también en jóvenes!. Dentro de estos cánceres, el melanoma (cáncer de los melanocitos), es uno de los más peligrosos.

A continuación os adjunto un vídeo que creo que puede ser muy revelador, espero que os resulte interesante.

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