Otitis y verano

otitis

Esta semana he pasado por un episodio que me ha recordado a mis años jóvenes…Inesperadamente, he padecido uno de los ‘problemillas’ que a menudo hacen acto de presencia durante el verano, y que afectan especialmente a niños que ‘no salen del agua’, es la otitis externa aguda o inflamación/infección del canal auditivo (popularmente conocido como ‘oído de nadador’). El agua de las piscinas y las duchas, rica en cloro, así como la propia humedad, son factores que pueden llegar a irritar el canal auditivo favoreciendo con ello el sobrecrecimiento de ciertas bacterias o incluso virus u hongos, resultando en una inflamación y/o infección que causa dolor (no es contagioso!).  Dicho esto, existen otras situaciones, no necesariamente asociadas al verano, en las cuales puede aparecer una otitis por irritación del canal  oído: en personas con problemas de alergias, en casos de ezcema o psoriasis, uso de jabones, sudor, uso de auriculares, limpieza vigorosa del oído con palillos etc.… siendo los síntomas, en cualquier caso, bastante molestos… (ej. dolor al tocar la oreja, picor, dolor al masticar,  a veces secreción de pus, pérdida de audición…).

Con el fin de evitar en la medida de lo posible estas desagradables situaciones he aquí un par de consejos:

i)                    Secarse los oídos al salir del agua (ya sea ducha o piscina).

ii)                   Después de bañarse y tras secarse los oídos, echarse unas gotas de una mezcla consistente en 50% de vinagre + 50% alcohol al 70º (al menos hacer esto al final del día, cuando el niño no se bañe más). Echar 2-3 gotas de esta mezcla aplicada en cada oído actúa como un gran preventivo.

iii)                 En caso de que sea ‘demasiado tarde’, a veces puede bastar con unas gotas analgésicas-antisépticas para el oído (de farmacias) y si esto fuera insuficiente por estar la infección muy avanzada, sería necesario usar gotas antibióticas, para lo cual habría que acudir a un médico que las prescriba.

iv)                 Y, en caso de que no tengamos una farmacia a mano y debamos buscar ‘algún’ tipo de ‘remedio casero’ para salir a paso, se podría echar mano de lo siguiente: i) rallar un poco de cebolla, envolverla en una gasa fina y ponerla en la entrada del oído durante 20 minutos un par de veces al día; ii) dejar macerando un par de dientes de ajo machacados con un poco de aceite de oliva algo caliente durante al menos 2 horas (o incluso toda la noche) y aplicar el aceite en el oído (con una fina jeringuilla o un cuentagotas). Ambos remedios tienen propiedades antisépticas y ayudarán a mejorar el problema. Asimismo, la mezcla de vinagre y alcohol anterior  también sería una opción válida.

Espero que estos sencillos consejos os sirvan para salir de algún apuro!.