Enfermedades psicosomáticas: una realidad incontestable

La influencia que nuestra mente puede llegar a ejercer sobre nuestro cuerpo es muy poderosa…Desde hace tiempo hay disciplinas que investigan el efecto de los pensamientos (positivos o negativos) en nuestro bienestar (ej. Psiconeuroinmunoendocrinología-PNIE = efecto de la mente sobre el sistema nervioso, defensivo y de hormonas o sustancias mensajeras del cuerpo).

Un claro caso de influencia de la mente sobre el cuerpo se da en los ensayos clínicos, o estudios destinados a probar la eficacia de una sustancia en determinadas enfermedades o problemas de la salud. Lo ideal en este tipo de estudios es que, además de probar la droga o producto en cuestión, haya un grupo de personas que ‘piensen’ que están recibiendo dicha droga o fármaco, pero que en realidad están recibiendo un comprimido con el mismo aspecto que el original, pero que en realidad no lleva nada (bueno, puede ser azúcar o cualquier sustancia inerte…sin actividad). Este tipo de productos se llaman placebo. El mero hecho de pensar que están tomando un producto que bien pudiera mejorar su condición, genera una sugestión tal, que puede hacer que mejoren de manera notoria, a pesar de haber estado tomando ‘aire’. Esto es los que se conoce como ‘efecto placebo’.

Pero en estos estudios, también puede ocurrir lo contrario, esto es, que aun tomando una sustancia placebo, la persona se encuentre fatal y muestre unos síntomas incluso severos tras la toma de ese nuevo producto que en el fondo era ‘aire’. A esta reacción adversa ante la toma de un producto inocuo se le llama efecto nocebo.

En ambos casos, esa respuesta favorable o desfavorable ante una sustancia absolutamente inerte, viene determinada por nuestra mente. Sin que a veces podamos controlarlo, nuestros pensamientos son capaces de activar en nuestro organismo nervios, hormonas, y células defensivas, que pueden actuar a favor de nuestra salud o en contra. Por ello, más allá de una buena salud física es importante no menospreciar la importancia de tener una buena salud mental.

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Cigarrillos electrónico y jóvenes: una moda ‘saludable’ dudosa…

Estudios recientes parecen demostrar que el uso de cigarrillos electrónicos (e-cig) entre adolescentes jóvenes (a partir de 12-13 años) no está exento de riesgos. Concretamente se ha observado que en algunos jóvenes usuarios de estos ‘cigarrillos’ aparecen llagas en la boca y sangrados. Parece que los vapores liberados por los e-cig inflaman las encías, debilitándolas y pudiendo hacer que incluso se muevan piezas dentales.

Pero más allá de la boca, esos mismos vapores pasan a los pulmones donde se ha observado que la renovación de células que pudieran estar dañadas es más lenta. Más concretamente se ha observado que un tipo de células ‘reparadoras’ llamadas fibroblastos, ven disminuida su función, con lo cual no son tan eficientes reparando tejidos dañados. Además, los vapores de los e-cig pueden irritar las conducciones respiratorias y provocar tos recurrente con flemas que, en algunos casos, puede incluso predisponer a padecer bronquitis con más frecuencia.

En definitiva, que si buen fumar tabaco de la forma ‘tradicional’ no es saludable, hay que ser más que cauteloso con estas nuevas formas de fumar que, a menudo, se venden como saludables cuando en realidad no son inocuas…Conclusión: ¡no te aficiones demasiado a ‘vapear’!

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CONOCER Y ALIMENTAR EL CEREBRO DE NUESTROS HIJOS

 

Es el título del tercer libro que he escrito y que acaba de publicarse. Siguiendo con la línea de los dos libros anteriores (Guía Práctica de la Salud en la Infancia y Adolescencia y Salud Adulta y Bienestar a partir de los 40), la alimentación sigue ocupando un lugar destacado. Continuar leyendo “CONOCER Y ALIMENTAR EL CEREBRO DE NUESTROS HIJOS”

Omega-3 DHA: el nutriente del cerebro olvidado entre la población infantil

 

Presente en el pescado azul, este ácido graso participa en el desarrollo cognitivo y de la retina, pero los niños españoles solo toman una ración a la semana frente a las 2-3 recomendadas.

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