Conocer y alimentar el cerebro de nuestros hijos

CONOCER Y ALIMENTAR EL CEREBRO DE NUESTROS HIJOS

Es el título del tercer libro que he escrito y que acaba de publicarse. Siguiendo con la línea de los dos libros anteriores (Guía Práctica de la Salud en la Infancia y Adolescencia y Salud Adulta y Bienestar a partir de los 40), la alimentación sigue ocupando un lugar destacado. Continuar leyendo “Conocer y alimentar el cerebro de nuestros hijos”

A propósito del Omega-3 y la cognición

Recientemente, algunos periódicos nacionales e internacionales se han estado haciendo eco de un estudio publicado por la revista americana JAMA sobre los omega-3 de pescado. Según dicho estudio, los omega-3 no ayudan a mejorar el campo cognitivo, algo que como era de esperar, ha nutrido de ‘carnaza’ a los ‘medios’. El estudio en cuestión es el que se indica a continuación:

Chew, EY et al., (2015)Effect of Omega-3 Fatty Acids, Lutein/Zeaxanthin, or Other Nutrient Supplementation on Cognitive Function. :  The AREDS2 Randomized Clinical Trial. JAMA. 314(8):791-801

Para el lector profano en la materia, hay una serie de cosas que es preciso aclarar:

+ Esta afirmación se ha sacado a partir de un conocido estudio que se realizó para valorar el efecto de un suplemento nutricional específicamente diseñado para el sistema visual y cuyas conclusiones se publicaron en Mayo del 2013. Dicho estudio se conoce bajo las siglas AREDS (‘Age related eye disease study’ = estudio relacionado con enfermedades visuales asociadas a la edad’).

El citado estudio tuvo dos partes, AREDS1 y AREDS 2, siendo este segundo el estudio del cual emanan las recientes noticias. En el AREDS2 los participantes (aprox. 4.200 personas de unos 70 años) tomaron durante 5 años un suplemento a base de luteína, zeaxantina, vitamina E, vitamina C así como zinc, cobre y omega-3 (650 mg EPA+350 mg DHA). Por tanto, ha de quedar claro que el AREDS2 es un estudio cuyo principal objetivo fue valorar el efecto de un suplemento nutricional a base de vitaminas, minerales y omega-3 en la visión y no en la cognición.

+ Dicho lo anterior, al tratarse de un estudio con una muestra de personas tan amplia (n= 4.200) y por tanto ‘costoso’, siempre es interesante ‘exprimir’ al máximo el montaje requerido para su realización, de manera que ‘secundariamente’ al estudio principal (esto es, valorar el efecto del suplemento utilizado a nivel visual), se plantearon evaluar ‘otras variables’. Por ello, se aprovecharon los resultados para valorar el efecto que la parte de omega-3 que contenía el preparado en cuestión, podía tener en la cognición de los participantes, para lo cual cada 2 años (esto es, 3 veces en los 6 años del estudio) hicieron una entrevista telefónica a los participantes. Esto, unido a un tratamiento estadístico posterior de la información recabada en dichas entrevistas, ha permitido sacar este último artículo de Agosto 2015 de cuyas conclusiones se están haciendo ‘eco’ los periodistas: ‘los omega-3 no sirven para mejorar la cognición’.

+ Partiendo de esta información y aunque la muestra del estudio fue muy grande, a mi parecer es bastante ‘débil y osado’ basar semejante aseveración, en base a 3 entrevistas telefónicas realizadas en un periodo de 6 años a unos señores de 70-75 años y con ello, invalidar cualquier estudio anterior que afirme lo contrario. En fin, ‘ciencia en estado puro’

+ AREDS2 fue un estudio que se concibió para valorar un suplemento nutricional en la visión y no para la cognición. Si el objetivo primario del estudio hubiera sido la cognición, es muy probable que las concentraciones de los principios activos utilizados (entre ellos de omega-3) no hubieran sido las mismas. Un mismo principio activo requiere dosis distintas en función del uso para el cual se vaya a destinar.

+ el estudio AREDS 2, a pesar de ser un estudio muy interesante, por cuanto trabajó con una muestra muy amplia y eso, en sí mismo, da mucho poder al estudio, concluyó que los omega-3 no ayudaban a ralentizar el avance de la DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad, un problema de la mácula o zona central de la retina encargada de aportar nitidez a nuestra visión) en estadios avanzados. Dicha conclusión no es de sorprender por varias razones:

i)      las dosis utilizadas en el estudio (1 gramo de omega-3 de los cuales 650 mg EPA+ 350 mg DHA), son insuficientes para que se aprecien efectos reseñables a nivel de retina (y en otros ámbitos!). De hecho, algunas instituciones científicas internacionales cuestionaron el planteamiento que dicho estudio tuvo en lo relativo a las dosis de omega-3 utilizadas (ej. https://www.ocularnutritionsociety.org/position-statement-on-areds2).

ii)    por otro lado, la bibliografía científica parece indicar que a nivel visual, es más relevante el DHA que el EPA. Por tanto, no sólo las dosis, sino las proporciones de omega-3 utilizadas en el estudio no fueron las adecuadas.

iii)   Concretamente, para el caso del DHA, y las dosis aportadas (350 mg DHA/día), apenas superan una dosis nutricional (min.200-300 mg/día) que difícilmente van a resultar en una mejora (ni a nivel visual ni a nivel cognitivo ni para apenas nada…).

+ en cuanto a la cognición se refiere, aunque tanto el EPA como el DHA cuentan con bondades, es quizás el DHA quien más tiene que aportar. Lo que ocurre es que sus bondades a nivel cognitivo, se van a desplegar sobre todo a partir de 1 gramo de DHA (esto es, 1.000 mg/día). Esto explica el que dosis nutricionales como las usadas en el AREDS2 (ej. 350 mg DHA/día) o alimentos fortificados con omega-3 que contienen cantidades ínfimas (ej. leches, yogures etc. con omega-3 añadido), difícilmente puedan llegar a aportar mejoras significativas en ningún ámbito de la salud. No hay que olvidar que una dosis nutricional es sólo eso…una dosis nutricional y en el ámbito de los omega-3, si no se alcanza la dosis adecuada…no se alcanza el objetivo perseguido.

+ lo peor es que, en base a las conclusiones de dicho estudio, los autores se sienten legitimados para decir que los omega-3 no aportan nada a nivel cognitivo y que son ‘un timo’, unas afirmaciones que echan por tierra numerosísimos estudios de gran calidad que demuestran justo lo contrario. Aunque la mayoría de las publicaciones están en inglés, aquellos interesados en informarse un poco más, pueden leer la siguiente revisión en castellano sobre los omega-3 a nivel cognitivo: http://www.aulamedica.es/nh/pdf/7632.pdf.

+ dicho lo anterior, opino que efectivamente, hoy en día el mercado de la suplementación de omega-3 está ‘colapsado’ de productos y desde el punto de vista del usuario final, resulta muy complejo separar ‘el polvo de la paja’. Por desgracia, dentro de esa ‘jungla’ de productos, hay muchos de ellos que son muy mediocres y otros, que aun siendo de buena calidad, aportan cantidades de omega-3 totalmente insuficientes como para desplegar las bondades que sus respectivas marcas dicen tener. Sin embargo, un buen ‘marketing’ puede subsanar estas ‘deficiencias’ y conseguir aprovecharse del consumidor inexperto. Es por ello por lo que a través de este blog, llevo tiempo intentando presentar información veraz sobre los omega-3 y muchos otros ingredientes utilizados en suplementos, ‘sin trampa ni cartón’ (ej. http://tusaludapunto.com/2014/02/16/728/).

Es entendible que el mundo del periodismo saque filón en sus titulares de este tipo de estudios, pero también pienso que en muchos lugares, hay personas con inquietudes que desean conocer una noticia más a fondo, más allá de sus titulares. Es a ellos a los que dedico este post.

Como doctora en Biología que soy desde hace 22 años y encargada de I+D de un laboratorio cuya especialidad son los omega-3 (www.nuabiological.com; www.nua-dha.com), me siento en la obligación moral de ofrecer otra perspectiva de esta noticia que tanto ‘ruido’ mediático está generando y con ello, sembrando muchas dudas…Como todo en la vida, no nos quedemos sólo con la ‘punta del iceberg’ y buceemos un poco para ver qué esconde debajo…

Gracias por su tiempo.

Omega-3 y DHA: ¿es lo mismo?

omega3

A través de esta breve nota voy a aclarar un concepto que para muchos, a veces resulta confuso: diferencia entre omega-3 y DHA. A través de los medios de comunicación llevamos tiempo bombardeados por los ‘omega-3’, un tipo de grasas presentes en alimentos de origen animal y vegetal que tienen en común una peculiaridad química: tener un doble enlace químico en el tercer carbono de la molécula. Más allá de eso, los ‘omega-3’ tienen fórmulas químicas bien distintas entre sí. Dentro de la familia de los omega-3 hay conocidas  moléculas como son el DHA (ácido docosahexaenoico), el EPA (ácido eicosapentaenoico) o el ALA (ácido alfa linolénico). Los dos primeros se encuentran principalmente en el pescado mientras que el tercero es más habitual en semillas de lino, Chía etc.

Omega-3 vendría a ser la denominación de una ‘familia’ de moléculas grasas (como el ‘apellido’) y en este caso, el DHA sería un individuo concreto de dicha familia.

Antiinflamatorios naturales: buscando alternativas

Con fecha del 13 de Abril del 2015, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) emitió un comunicado en el cual alertaba sobre los riesgos que altas dosis de ibuprofeno (> 2.400 mg/día) o dexibuprofeno (>1.200 mg/día) podían tener a nivel cardiovascular, siendo desaconsejadas especialmente, en personas que de partida ya tienen algún problema cardiovascular subyacente. Dada la popularidad del ibuprofeno, es lógico que esta noticia haya alarmado a más de uno, pero a las dosis de uso normales (típicamente un máximo de 1.200 mg de ibuprofeno /día), no habría riesgos de ese tipo.

Dicho lo anterior y habida cuenta de que en la edad adulta los antiinflamatorios son quizás unos de los fármacos más utilizados por la población general, resulta interesante explorar qué posible alternativas puede uno encontrar en el mundo ‘natural’. Continuar leyendo “Antiinflamatorios naturales: buscando alternativas”