Vacuna del papiloma, causas, transmisión, síntomas y valoración

Varias madres me han preguntado sobre si dar  la vacuna del papiloma – Papilomavirus- a sus hijas.

Os resumo de una manera lo más sencilla posible una serie de elementos para que cada cual saque sus  conclusiones.

El papilomavirus humanos (VPH) es un virus responsable de las verrugas genitales, siendo asimismo el causante de cerca de de 500.000 casos de cáncer de cérvix en mujeres  al año a nivel mundial. Más aún, es también causante de cánceres de pene, vagina, vulva y ano, siendo además considerado como el principal causante del cáncer oral y de garganta, por delante del tabaco….Nota: el cérvix o cuello uterino es la parte baja del útero y viene a ser la zona de conexión (como ‘una puerta de paso’) entre el útero y la vagina.

El hombre es quien transmite el VPH a la mujer a través de relaciones sexuales. Por tanto, sólo es posible contraer la infección del VPH si han existido unas relaciones sexuales previas.

La infección por VPH es frecuente, no suele dar síntomas y es poco habitual que progrese a un cáncer.

Clásicamente los sistemas de salud públicos han controlado la presencia del VPH a través de la realización de citologías periódicas. Una citología realizada cada 1-2 años es un sistema muy adecuado para controlar la presencia o no de este tipo de infección. En caso de existir una infección del cérvix por el VPH, su progresión hacia un cáncer no es inmediata y si una mujer se hace citologías con regularidad, siempre da ocasión a su detección a tiempo y posterior eliminación (ej. láser).

En el año 2007 dos laboratorios farmacéuticos lanzaron sendas vacunas contra el VPH conocidas bajos los nombres comerciales de Gardasil y Cervarix. La primera vacuna protege frente a las variedades del VPH más frecuentes, el VPH16 y VPH10, mientras que la segunda, además de estos dos subtipos de virus, también protege frente a las variedades de VPH6 y VPH11. Con ello, las vacunas actuales vendrían a ofrecer protección frente a un 70% de los virus causantes del cáncer cervical, de manera que quedaría un 30% de variedades de VPH frente a las cuales no ofrecerían cobertura. Por tanto, ninguna vacuna ofrece una garantía de protección total. Siendo esto así, la realización de citologías de control en mujeres sexualmente activas sigue siendo, a mi parecer, una medida a mantener.
Las vacunas del VPH no eliminan infecciones ya existentes, por lo cual su máxima eficacia se obtiene en personas que no han tenido relaciones sexuales. Es por ello que los sistemas de salud que han incluido esta vacuna en su programa de vacunación la introducen a los 12 años.

Siendo el varón quien transmite el virus a la mujer, lo ideal sería que  los niños también fueran vacunados frente a este virus. Sin embargo, esta medida sería muy costosa y es por ello por lo que inicialmente sólo se contempla vacunar a las niñas.

Desde el punto de vista de la sanidad pública, un programa de control del VPH a través de citologías es costoso y poco ágil, mientras que la vacunación, aunque ‘a priori’ tampoco es barata, a medio y largo plazo se antoja como una alternativa que ahorraría costes al sistema público de salud, ya que es altamente probable que si hay una vacunación previa, la realización regular de citologías por parte del sistema público de salud bajaría drásticamente.
En países con sistemas de salud cuyos recursos son limitados, ciertamente la posibilidad de actuar desde la prevención con las nuevas vacunas, se antoja como una herramienta preventiva eficaz (protegiendo de un 70% de los virus causantes), habida cuenta que, de lo contrario, probablemente no sería posible acceder a ningún sistema alternativo de prevención (ej. citologías).

En cuanto a posibles dudas sobre efectos secundarios y demás, ha habido opiniones muy variadas al respecto. En este sentido, en España existe una Asociación de Afectados por la Vacuna del Papilomavirus Humano. A través de su web: http://www.aavp.es, es posible ampliar información sobre esta vacuna y conocer una visión distinta a la oficial.
Confío que esta información sirva de ayuda a la hora de elaborar un criterio propio sobre este tema. A la pregunta de si yo daría esta vacuna a mi hija, paso a dar mi opinión particular….La semana pasada mi hija de 12 años trajo un documento del colegio solicitando mi permiso para que le administraran la vacuna frente al VPH y mi respuesta fue un ‘NO’. Mis motivos fueron: i) conozco a mi hija y confío en ella y espero que con 12 años la prioridad en su vida no sea mantener relaciones sexuales a tan temprana edad; si no hay contacto sexual…no hay infección por VHP; ii) en el momento que mi hija sea sexualmente activa, me ocuparé de que esté bien informada sobre la necesidad de hacerse controles ginecológicos periódicos (ej. citologías) para vigilar este tipo de problemas; además, con la citología se detectaría cualquier alteración del cérvix, causada por el 100% de posible cepas causantes de este problema; iii) finalmente, cualquier posible efecto secundario no deseable de la vacunación se lo ahorro.

El sol es bueno y malo para la piel.

Cada vez estamos más concienciados sobre los efectos nocivos del sol en nuestra piel y por tanto, el uso de cremas con factor de protección está cada vez más extendido. Pero  un mismo factor de protección solar no protege por igual a todas las ‘pieles’.

Una piel expuesta al sol que tarda en enrojecer 10 minutos, con protección FPS15 tardará 150 (FPS15 x 10 min), y una piel que tarde 5 minutos, con esa misma protección tardará la mitad, 75 minutos (FPS15 x 5 min).

La relación entre la radiación solar y el cáncer de piel es incontestable y por ello, cada vez más personas utilizan cremas con factor de protección solar no sólo en verano sino todo el año. Este es el caso de muchas personas cuya piel es especialmente blanca. Ciertamente se trata de un hábito preventivo saludable para la piel pero…hay matices que conviene aclararUna crema de protección protegerá nuestra piel, ya que evita que la radiación UVA penetre en la misma, sin embargo este mismo efecto puede hacer que nuestro cuerpo fabrique menos vitamina D y por tanto que nuestra absorción del calcio dietético sea menor. En último término esto supondría una merma de la salud ósea que, en el caso de mujeres, será más patente debido a los cambios hormonales propios del climaterio donde la bajada de estrógenos (hormona femenina) propicia por sí misma una pérdida de masa ósea…

Pero ¿por qué ocurre esto? He aquí la explicación : al ‘chocar’ los rayos UV del sol sobre la piel, el colesterol que hay bajo la misma se transforma en una serie de sustancias a nivel de hígado y riñón que en último término se convierten en vitamina D, que será quien finalmente absorba a nivel intestinal el calcio de la dieta (por eso la vitamina D es conocida como la ‘vitamina del sol’!!). Un sellado total y continuo de nuestra piel con cremas protectoras solares podría llegar a disminuir la capacidad de transformación del colesterol situado bajo la piel en vitamina D, mermando con ello en parte la robustez de nuestros huesos…Para prevenir este problema las soluciones posibles serían: i) garantizar un suministro adecuado de vitamina D a través de nuestra dieta (ej. sardina, atún, caballa, salmón, huevos, ciertos alimentos fortificados como leches o cereales); ii) para procurar exponer al sol, con cierta regularidad, al menos partes de nuestro cuerpo (ej. cara y manos) durante un tiempo semanalmente (1h-2horas); iii) tomar un suplemento nutricional a base de vitamina D (400-800 UI/día) a parte de lo aportado por la dieta.

El sistema linfático: ese gran desconocido

Muchos de nosotros hemos oído hablar de los ‘masajes linfáticos’, pero en realidad la mayoría realmente no sabemos muy bien qué sentido tienen ni lo que es el sistema linfático. Pues bien, de manera paralela al sistema circulatorio, formado por numerosos circuitos de arterias y venas de tamaño variable, discurre otro sistema de vasos por los que circula un líquido ‘lechoso’ rico en proteínas llamado linfa y que conforma el llamado sistema linfático.

En la dinámica normal del sistema vascular, diariamente los vasos sanguíneos tienen ‘fugas’ de líquido  que pasan a ‘encharcar’ diversos tejidos. A través de los vasos linfáticos, es posible recoger ese líquido perdido y volver a reconducirlo al sistema sanguíneo. El propio movimiento de los músculos corporales, ejerce una leve presión sobre los vasos linfáticos que facilita el avance de la linfa. Asimismo, en ciertas zonas a lo largo de los vasos linfáticos, hay unos ‘nudos’ llamados ‘ganglios linfáticos’, donde se alojan importantes ‘defensas’ que nos protegen de agentes infecciosos.

Situaciones en la que haya un bloqueo de la circulación linfática (e. ciertas infecciones, ciertos cánceres, trombosis, insuficiencia venosa, celulitis, inactividad etc.) pueden derivar en una retención de líquidos llamada edema. Un masaje linfático va a ayudar a que el exceso de líquidos que rodean a los tejidos  vuelva a la circulación, ayudando a devolver  la normalidad a los tejidos afectados.

SOL Y VERANO…¡ten una crema protectora a mano!

Proteccion solarEn esta época veraniega, tanto si estamos en la playa, piscina o monte, nunca debemos menospreciar el gran poder del rey sol!. A menudo asociamos el estar ‘morenos’ con un estado mayor de bienestar y salud, convirtiéndose en un ‘objeto del deseo’… sin embargo, esta ‘percepción’ dista de ser del todo saludable…

De entre los diversos tipos de células que habitan en nuestra piel, hay unas llamadas melanocitos que producen un pigmento marrón llamado melanina, destinado a proteger el material genético (ADN) de las células de la piel del daño de los rayos UVA y UVB del sol. Las personas de piel blanca apenas producen melanina y en cambio las de tez morena producen más…por tanto, aunque las primeras son más sensibles al daño de los rayos solares que las segundas, todos los tipos de piel han de tomar medidas destinadas a protegerse del daño de los rayos solares (cremas con factor de protección de 30 o más…nunca menos).

Una protección insuficiente está detrás de los cada vez más numerosos cánceres de piel, no sólo en adultos sino también en jóvenes!. Dentro de estos cánceres, el melanoma (cáncer de los melanocitos), es uno de los más peligrosos.

A continuación os adjunto un vídeo que creo que puede ser muy revelador, espero que os resulte interesante.

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