Cómo combatir el envejecimiento de la piel

El envejecimiento de la piel es la suma del cronoenvejecimiento, o envejecimiento derivado del paso de los años, y del fotoenvejecimiento, que es el causado por las radiaciones solares, y que dependerá del grado de exposición al sol y de la pigmentación de la piel que tenga cada persona.

Si bien el cronoenvejecimiento es “inevitable”, el grado de fotoenvejecimiento de la piel dependerá de nuestros hábitos de vida y cuidados de la piel, por lo que podremos actuar sobre él para reducir su efecto.

La radiación solar es sin duda uno de los principales causantes de los radicales libres, responsables del envejecimiento cutáneo y aparición de enfermedades de la piel, como puede ser en grado último, el cáncer de piel. Si bien las radiaciones UVB son las causantes del enrojecimiento y quemaduras de la piel, sus daños se circunscriben a los meses de verano y horas centrales del día, en cambio las radiaciones UVA, son las responsables de las manchas solares y en gran medida, del cáncer de piel, y tienen la misma intensidad durante todo el año e iguales efectos nocivos sobre la piel.

Por todo ello, para evitar el envejecimiento de la piel, es fundamental adoptar medidas destinadas a mitigar, en la medida de lo posible, los daños derivados de factores externos como el sol, que nos permitan conseguir una piel renovada. En este sentido, algunas sugerencias serían:

+ proteger la piel ‘desde fuera’: a través del uso de cremas con fotoprotección solar capaces de aportar una protección adecuada tanto frente la UVB como la UVA.

+ proteger la piel ‘desde dentro’: a través de la toma de complementos alimenticios con atribuciones a dicho nivel. Actualmente, es posible aportar nutrientes a la piel por vía oral, capaces de protegernos frente al ataque de la radiación ultravioleta (ej. fotoprotector oral como un extracto de pomelo y romero o el propio hidroxitirosol de la aceituna), así como del deterioro propio del paso de los años que pueden ayudar a aportar firmeza y elasticidad a la piel (ej. silíceo orgánico, vitamina C, cromo, levadura de cerveza).

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Cigarrillos electrónico y jóvenes: una moda ‘saludable’ dudosa…

Estudios recientes parecen demostrar que el uso de cigarrillos electrónicos (e-cig) entre adolescentes jóvenes (a partir de 12-13 años) no está exento de riesgos. Concretamente se ha observado que en algunos jóvenes usuarios de estos ‘cigarrillos’ aparecen llagas en la boca y sangrados. Parece que los vapores liberados por los e-cig inflaman las encías, debilitándolas y pudiendo hacer que incluso se muevan piezas dentales.

Pero más allá de la boca, esos mismos vapores pasan a los pulmones donde se ha observado que la renovación de células que pudieran estar dañadas es más lenta. Más concretamente se ha observado que un tipo de células ‘reparadoras’ llamadas fibroblastos, ven disminuida su función, con lo cual no son tan eficientes reparando tejidos dañados. Además, los vapores de los e-cig pueden irritar las conducciones respiratorias y provocar tos recurrente con flemas que, en algunos casos, puede incluso predisponer a padecer bronquitis con más frecuencia.

En definitiva, que si buen fumar tabaco de la forma ‘tradicional’ no es saludable, hay que ser más que cauteloso con estas nuevas formas de fumar que, a menudo, se venden como saludables cuando en realidad no son inocuas…Conclusión: ¡no te aficiones demasiado a ‘vapear’!

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¿Colesterol bueno? ¿Colesterol malo? ¡vaya lío!

A partir de los 40 años, la analítica de sangre de muchos adultos ‘sanos’, muestra unos niveles elevados de colesterol o con una tendencia al alza Esto es motivo suficiente como para despertar un cambio de actitud e intentar vigilar nuestra dieta grasa con el fin de contener esta subida. Pero ¿hasta que punto puedo controlar mis niveles de colesterol?

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DHA en el embarazo: un apunte sobre la dosis recomendada

La gran importancia que tiene el DHA (omega-3 marino) para el desarrollo fetal durante el embarazo es algo que, a estas alturas, nadie puede discutir.

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