Antiinflamatorios naturales: buscando alternativas

Con fecha del 13 de Abril del 2015, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) emitió un comunicado en el cual alertaba sobre los riesgos que altas dosis de ibuprofeno (> 2.400 mg/día) o dexibuprofeno (>1.200 mg/día) podían tener a nivel cardiovascular, siendo desaconsejadas especialmente, en personas que de partida ya tienen algún problema cardiovascular subyacente. Dada la popularidad del ibuprofeno, es lógico que esta noticia haya alarmado a más de uno, pero a las dosis de uso normales (típicamente un máximo de 1.200 mg de ibuprofeno /día), no habría riesgos de ese tipo.

Dicho lo anterior y habida cuenta de que en la edad adulta los antiinflamatorios son quizás unos de los fármacos más utilizados por la población general, resulta interesante explorar qué posible alternativas puede uno encontrar en el mundo ‘natural’.

De antemano hay que recalcar que, cualquier principio activo natural que cuente con propiedades antiinflamatorias, en modo alguno va a actuar con la inmediatez y contundencia de un fármaco convencional. Los antiinflamatorios convencionales hacen notar sus efectos en un corto espacio de tiempo, mientras que en el caso de sustancias naturales, por lo general, el tiempo es más largo. Por ello, en el caso de un proceso inflamatorio ‘agudo’, esto es, una inflamación reciente, los fármacos tradicionales van a ofrecer un alivio de los síntomas mucho más rápido.

Ahora bien, si nos movemos al campo de la inflamación ‘crónica’, esto es, la que perdura en el tiempo, entonces sí que hay ocasión de encontrar algún ‘aliado’ entre determinados productos naturales. La inflamación crónica está presente en numerosas dolencias, ya sean articulares, cardiovasculares, visuales, intestinales etc. y a menudo, puede resultar ‘silente’, es decir, que aunque no la notamos, está ahí.

El uso de principios activos naturales para conseguir un alivio antiinflamatorio, es especialmente popular a nivel articular y muscular (ej. enfermedades autoinmunes con afectación osteomuscular como la artritis reumatoide o espondilitis; artrosis, distensiones musculares, lumbalgias, etc.). Algunos de los principios activos naturales más utilizados en el campo de la antiinflamación son: la cúrcuma (Curcuma longa), la boswellia (Boswellia serrata), uña de gato (Uncaria tomentosa) o el labio de mejillón verde (Perna canaliculus).

Sin embargo, hay uno que quizás es el más completo de todos, ya que su modo de acción se basa no en una sino en múltiples estrategias que, en un plazo de tiempo relativamente corto, es capaz de ofrecer un alivio importante de los síntomas en situaciones donde hay una inflamación crónica. Se trata de un ácido graso omega-3 derivado del pescado azul llamado ácido eicosapentaenoico (EPA). Una dosis diaria de 2-2,5 g EPA (ej. 2 perlas de NuaEPA1200/día), es capaz de mejorar las molestias asociadas a una inflamación osteomuscular a partir de 7-15 días de iniciar su toma. A partir del momento en el cual se hace patente el efecto del EPA, en muchos casos  es posible reducir la toma de antiinflamatorios convencionales, y con ello, ahorrarse muchos de los efectos secundarios asociados a los mismos (ej. molestias digestivas, descalcificación, subidas de azúcar etc.). En casos moderados, incluso es posible prescindir de la toma de fármacos. El margen de seguridad del EPA es muy amplio, pero en el caso de personas que estén tomando anticoagulantes, si se toman dosis altas de EPA (>2 g/día) es aconsejable realizarse controles regulares de los parámetros de la coagulación (ej. valor INR debe estar entre 2-3).

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