Colesterol bueno, malo, triglicéridos…aclarando conceptos…

Salvo excepciones, entre los 45-55 años y tras la realización de un chequeo de salud rutinario, es habitual que a más de uno le anuncien que su colesterol está alto o muy alto. Inmediatamente, entra en la conversación ‘la pastilla’ del colesterol… (un fármaco llamado ‘estatina’). Sin embargo, sería deseable que antes de empezar a hipotecar nuestro bienestar con la toma de distintas pastillas, intentemos implicarnos activamente y valoremos la posibilidad de adoptar medidas que nos permitan evitar depender desde edades tan tempranas, de un fármaco que a menudo lleva asociados efectos secundarios indeseables…

Colesterol bueno y colesterol maloEl colesterol es una sustancia esencial para nuestra supervivencia, ya que es el ‘ladrillo’ que sirve de base para la fabricación de infinidad de sustancias (ej. las hormonas sexuales, la bilis, vitamina D etc.). Del colesterol total medido en sangre, un 80% es producido por nuestro hígado, siendo el 20% restante procedente de la dieta. Por tanto, en caso de tener alto el colesterol, su control a través de la dieta es limitado. Típicamente, el colesterol no viaja solo por la sangre sino que lo hace unido a unas proteínas (lipoproteínas), yendo un 75%  en forma de LDL, popularmente conocido como colesterol ‘malo’ y el 25% restante como HDL o colesterol ‘bueno’. A parte del colesterol, existen otro tipo de grasas llamadas Triglicéridos, que el cuerpo utiliza como fuente primordial de almacenamiento de energía y que es la grasa típica de los ‘michelines’. Estos triglicéridos, se forman en gran medida, a partir del exceso de ‘dulce’ (‘azúcar’) que consumimos en la dieta, entendiendo como ‘azúcar’ el ‘sexteto: ‘pan, pasta, patata, arroz, azúcar y alcohol’ (“pppaaa”), que es un sustrato ideal para subir nuestros niveles sanguíneos de triglicéridos.

Habida cuenta de todo lo anterior, a continuación se presentan unos consejos para mantener nuestras grasas sanguíneas a ‘raya’:

+ Colesterol: reducir de manera drástica la ingesta de mantequilla y margarinas (usar a cambio aceite de oliva virgen o una margarina a base de soja con moderación), aperitivos de bolsa (ej. patatas fritas, palomitas, etc.), salsas y cremas, quesos así como bollería industrial (ej. galletas, bollos, rosquillas, sobados etc.) y consumir carnes con moderación (especialmente si son rojas). A nivel de suplementación, tomar 1 cápsula de levadura roja de arroz diaria (ej. Red yeast extract) durante 2 meses y 1-2 perlas de DHA (NuaDHA 1000) con comida. Asimismo, si se come en casa, uno puede espolvorear en purés, ensaladas, legumbres etc. una cucharada sopera de lecitina de soja.  Pasados 2 meses, hacerse una analítica de sangre y valorar  nuevamente el perfil lipídico  (esto es, Colesterol Total, HDL, LDL y Triglicéridos).

+ Triglicéridos: con las medidas anteriores, los triglicéridos van a mejorar. Si se quisiera, adicionalmente, se podría tomar 1 ampolla de un preparado de alcachofa y rábano negro diariamente en ayunas (la primera caja) y luego a días alternos, hasta hacerse la analítica pasados 2 meses. Y como no…si uno anda 30-50 minutos diarios, a buen seguro que esto también ayudará a bajar los triglicéridos. Es asimismo muy importante restringir la ingesta de ‘azúcar’ (‘pppaaa’) y en caso de ingerir pan, pasta o arroz, hacerlo en su versión integral.

Si pasados 2 meses siguiendo estas pautas, el perfil graso mejora (algo altamente probable…), se puede dejar de tomar los suplementos indicados y continuar con unas pautas nutricionales en líneas con las indicadas, pudiendo por temporadas, repetir este protocolo (especialmente si somos conscientes que llevamos una temporada con algún que otro exceso culinario…). Un saludo, Mercedes

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