¿Gripe o Resfriado?: ¡a prepararse para el combate!

Con la llegada del otoño y la presencia en ocasiones de una climatología variable, a menudo comenzamos a padecer incómodos resfriados que ‘estorban’ nuestra dinámica diaria. Tanto el resfriado como la gripe son infecciones víricas, aunque cada cual tiene sus matices diferenciadores (Ver tabla adjunta):

  Resfriado Gripe
Tiempo de incubación 48-72 h 18-36h
Duración 3-4-7 días 7 o más días
Sintomatología Más suave Más fuerte
Fiebre Nada o £ 38,5ºC ³ 38,5 o hasta 40ºC
Tipos de síntomas Dificultad para respirar   por la nariz/ tos y garganta seca e irritada/ estornudos y ojos   llorosos/pérdida de olfato y gusto/voz ronca/goteo nasal Dolor de   cabeza/escalofríos y sudoración/ dolor muscular y fatiga/pérdida de apetito/tos   y congestión nasal (moderada)

La invasión por parte de un virus respiratorio, se ve favorecida por dos factores: i) temperaturas más frías, que favorecen su propagación y entrada en nuestras células; los ‘cambios de tiempo’ en sí mismo, no son causa de resfriados, sino más bien es el cambio de temperatura asociado el que ‘invita’ a su propagación; ii) ambientes secos, que secan las mucosas respiratorias (esto es, el tapizado que recubre las conducciones respiratorias), facilitando con ello la invasividad del virus. Por tanto, en todos los casos es importante estar muy hidratado en todo momento (bebiendo zumos naturales, caldos vegetales calientes, una bebida de malta caliente, tés de hierbas etc.) y manteniendo una cierta humedad ambiental (poner un recipiente con agua cerca de la calefacción). Ah…y durante un resfriado,…fuera la leche de vaca! (tomar a cambio una leche vegetal) y fuera dulces o azúcares.

La propagación del virus es muy rápida y sencilla, a través de objetos cotidianos… Dos curiosos reservorios de virus de uso cotidiano son las manillas de las puertas y los botones de ascensor…. Por todo ello, es muy importante lavarse las manos a menudo con jabón durante el día (sólo esta medida puede reducir a tasa de contagio en un 40%).

Una vez que el virus se ha ‘instalado’ en nuestro organismo, sólo queda pasarlo y en su caso, moderar sus ‘estragos’ con medidas de apoyo. En este sentido, se recomienda no tomar bebidas azucaradas y a cambio tomar agua, zumos (diluidos con agua)  o un caldo de soporte resultante de la cocción durante 30-60 min en 2 litros de agua de 1-2 cebollas rojas (con piel), 1 ajo (con piel) 2 cucharadas soperas de miel y 2 hojas de eucalipto (no añadir estas si se es asmático). Cocer a fuego lento hasta reducir el líquido a la mitad, colar y beber el caldo resultante durante el día, entre horas.

Para aquellos que todavía no han pasado por una de estas infecciones víricas, la toma de determinados suplementos de soporte puede reforzar su sistema inmune (‘defensivo’) y con ello, reducir la frecuencia de los resfriados  y en  caso de padecerlos, la intensidad de los síntomas. Este tipo de medidas preventivas, sirven para todas las edades, haciéndose especialmente notables en niños pequeños, que son quienes con más frecuencia padecen este tipo de infecciones respiratorias (hasta 10 resfriados/año). Este tipo de suplementos suelen contener elementos tales como: reishi, equinacea, tomillo, llantén, drosera, liquen de Islandia, propoleo, vitamina C, betacaroteno,  vitaminas A y D , zinc, hierro,….

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