Cuidado con la deshidratación. Conviene beber agua aunque no tengamos sensación de sed

Con la llegada del verano, el calor ambiente hace que aumente la transpiración a través de nuestra piel, con lo cual las pérdidas de agua son mayores. Ahora bien, la sensación de sed que tenemos no es necesariamente mucho mayor que la habitual, con lo cual corremos el riesgo de deshidratarnos… Por ello, en épocas calurosas, no sólo hay que beber cuando tenemos sed, sino que es necesario hacer un esfuerzo y ‘acordarnos’ de beber líquidos en otros momentos (ej. agua, infusiones, jugos de frutas, bebidas isotónicas etc.). El volumen mínimo de líquido recomendado es de aprox. 2-2,5 litros/día. La deshidratación puede derivar en una bajada de tensión (suele acompañarse de debilidad, aturdimiento, piel pálida y fría), algo que es importante controlar, especialmente en embarazadas, niños pequeños o gente mayor.

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